En mi fiesta, mi amigo Federico,
me decía que todo estaba rico.
Y Felisa, mi amiga la poetisa,
se ha manchado de fanta la camisa.
Más difícil ha sido que Felipe
no se enfade conmigo y participe.
Para que no faltara mi regalo
y no les pusiera cara de palo,
de peluche buscaron un borrico
Felisa, y Felipe, y Federico.
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